Hay veces en las que sabes que lo más fácil sería dejarte llevar, tan solo hay que decir una palabra: Sí. Y entonces todo volvería a tener sentido en tu vida porque la compartirías con alguien, sin embargo, lo más fácil no es siempre lo mejor y debes luchar por aquello que realmente quieres y no tienes que conformarte. Debes intentar ganarte a la persona que quieres, no debes conformarte con alguien que está ahí al que solo hace falta decirle sí...Pero sería tan fácil asumir que no tienes suerte y rendirte ante las insistencias del que espera ese sí...Además le alegrarías el día a esa persona, pero no. Sabes que eso no es lo mejor que puedes hacer porque si no quieres a alguien, por mucho que insista, el amor no se gana, el amor se siente...Y es algo que no te pasa cuando esa persona te insiste y está detrás de tí mientras tú no sientes que el mundo deja de girar, que sonríes porque sí, que te late el corazón a mil por hora...
Pero sería tan sumamente simple dejarte ganar por la tentación, aunque no sientas más que amistad lejana hacia aquel que te ofrece estar contigo...Dejarías de darle vueltas a todo, te centrarías en esa persona pero ¿Funcionaría? No, porque no le quieres. Tu corazón está en otra parte, con otra persona y por mucho que te empeñes en querer quererle, el amor no aparece por mucho que lo desees, aparece y punto, no siempre con la persona que esperabas...
Solo te queda disculparte con él, porque sabes que tiene muchas ganas de quererte, que quiere estar contigo realmente y no como había sido las otras veces. Pero no puedes dar una oportunidad a alguien a quien sabes que no quieres ¿Que ahora mismo tampoco quieres a nadie? Sencillamente has de esperar a que ese alguien aparezca en tu vida. Aunque la persona que te ofrece estabilidad y cariño no va a esperarte siempre, puedes arrepentirte después y que él ya no quiera saber nada de tí pero...si no le querías, no ibas a poder quererle más adelante, amarías a otra persona mientras le besabas a él y eso no sería justo para ninguno de los dos.
Tú te engañarías a tí y le engañarías a él, jugando con sus sentimientos y eso es algo que yo, personalmente, jamás haría conscientemente porque no, no se puede engañar a alguien diciéndole te quieros sin sentido, regalándole besos sin sentimiento...Esa etapa la he pasado, como muchas personas, pero ahora lo único que quiero es darme cuenta de a quién quiero realmente y estar con alguien a quien realmente quiera y no deba aprender a querer....
jueves, 15 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
Polos opuestos
Sí, un título típico para una historia atípica.
Las historias de amor en las cuáles las dos personas protagonistas son opuestas, son las que siempre triunfan, sus guiones son muy parecidos: chico raro conoce chica popular o bien, chica rara conoce chico popular, sin embargo, aunque creamos que son siempre iguales seguimos viéndolas ¿Por qué? Nos recuerdan una realidad en la que vivimos o nos recuerdan a alguien que vive esa realidad. Estúpido, lo sé.
Las historias de amor en las cuáles las dos personas protagonistas son opuestas, son las que siempre triunfan, sus guiones son muy parecidos: chico raro conoce chica popular o bien, chica rara conoce chico popular, sin embargo, aunque creamos que son siempre iguales seguimos viéndolas ¿Por qué? Nos recuerdan una realidad en la que vivimos o nos recuerdan a alguien que vive esa realidad. Estúpido, lo sé.
Y ahora empecemos con la historia...
Él, un joven extraño, chico sin tapujos que no tiene problemas a la hora de ser él mismo. Ella, chica segura de sí misma y triunfadora o al menos eso hace creer a todo el mundo. Ambos congenian, se llevan realmente bien pero hay algo que nunca han probado y es a aceptar lo que sienten abiertamente, para todo el mundo, hacer público que ambos se llevan bien...
Saben que nadie lo aceptaría, que todas las miradas caerían sobre ellos y puede que a él no le importe, pero a ella sí. Su círculo social es amplio, pero no variado y por desgracia nadie aceptaría su amistad con aquel joven tan extraño y solitario. Entonces todo varía, su mundo se derrumba cuando en una de las veces en las que ambos se encuentran traspasan los límites de esa amistad con un beso, un tierno beso en los labios que hace que ella acabe mareada, que sienta que el mundo entero caiga sobre ella. Lo ama. Lo quiere. Y no puede soportar la idea de dejarlo pasar...
Él en ese beso dejó su alma, entregó su corazón a la joven, la amó de la forma más dulce que se puede amar a alguien. Supo que no quería dejarla marchar, que necesitaba tenerla a su lado. Ningún amigo suyo le creía, ningún amigo suyo podía concebir la sola idea de que él hubiera conseguido a la chica con la que soñaba. También sabía que nadie debía saberlo, pero acabó enterándose todo el mundo de su historia. Sin decirles ni una sola palabra a ellos, todos sabían que se querían y se preguntaban ¿Qué hacen que no están juntos? Si tan poco les importa lo que pensemos ¿Por qué se hacen esperar?
Y entonces todo cambió, la chica intentó que el chico no volviera a verla, se alejó de él refugiándose en sus amigos, él hizo lo propio con los suyos, pero no podían olvidar al otro porque una historia tan extraña como la suya es imposible borrarla de un día para otro. Soñaban con reencontrarse, querían reencontrarse, deseaban volver a quererse, pero era demasiado complicado que su historia saliera bien.
Eran dos gotas, pero una de aceite y la otra de agua, con la misma forma redondeada pero de diferente composición, capaces de tocarse pero incapaces de mezclarse. Frustrante y triste para ambos. Pero los dos sabían que era lo mejor, no tenían nada en común, ni si quiera compartían una afición, tampoco sabían de qué hablar si no bromeaban... He ahí el dilema al que ambos se enfrentaban. Amar y nada más u Odiar y nada más...Él tomó la decisión de no amar a nadie más, ella la de hacer que él la odiara ocultando todo lo que sentía. Pero cada paso que daban en esos sentidos les llevaba a volver a estar juntos, buscaban razones para no estarlo, ella decía de él que no era un chico de su estilo, él decía lo mismo de ella.
Y así continuaron hasta que finalmente dieron por imposible no estar juntos, el agua y el aceite no pueden mezclarse pero ¿Y si alguien remueve la mezcla? Consigue que ambos se unan por un instante, aunque poco a poco vuelvan a separarse ¿Qué fue aquello que removió su mezcla? El amor hacia el otro, la atracción hacia lo opuesto. Porque ellos dos no eran más que dos polos opuestos que buscaban aquello que les completara. Y ese algo lo habían tenido en frente durante mucho tiempo aunque no quisieran aceptarlo, la pieza que completaba su puzle era el otro, sencillamente eso. El otro.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Un momento...
Es esa sensación que todos sentimos en algún momento de nuestra vida.
Hoy he estado pensando en cómo expresar lo que realmente siento. No encuentro las palabras adecuadas para explicarlo, tampoco puedo esperar que alguien lo entienda. Sencillamente es algo que está ahí, en mi cabeza, instalado en lo más profundo del alma. No es algo difícil de sentir, de hecho muchas personas se habrán sentido tal como yo me siento en esas ocasiones. No recordaba la sensación de vacío que experimentas cuando sientes que te quedas fuera de algo que ni si quiera sabes, no recordaba la sensación tan desagradable que te recorre las entrañas cuando actúas por impulsos, no recordaba la profunda soledad en la que te hundes cuando ves las horas pasar y no sabes qué hacer...No recordaba que al actuar como una persona prepotente renunciaba a la poca dignidad que me quedaba como persona. No recordaba la sensación que recorría todo tu cuerpo al saber que te has equivocado y que deberías haberlo pensado antes...
Y entonces, como un rayo de luz que cruza tu mente, todo cobra sentido. Tu forma de comportarte, tu tono de voz, tu error, su error...Decides que una disculpa por tu parte está bien, pero también de la suya ya que ahí está la justicia, tú te equivocas porque eres una persona y ellos también, porque son humanos.
Las personas se equivocan para aprender de sus errores.Todo el mundo se siente muchas veces como si hubiera cometido el mayor error de su vida, pero se nos olvidaba que la vida no es fácil. Si así fuera todos sacaríamos matrícula en vivir, en sentir, en querer, en odiar, en gritar, en saltar, en caminar...O en las cosas más esenciales como hablar, necesitamos equivocarnos para aprender de nuestros errores, necesitamos que la vida no sea fácil para tener algo que nos motive a seguir viviendo. Si todo fuera fácil, nada tendría sentido.
La vida nos la regalan, pero vivir se paga muy caro.
¿Personalmente? Seguiré viviendo porque tú sigues ahí, como otras muchas personas.
Puede que me haya equivocado un millón de veces pero ¿Qué quieres? Estoy aprendiendo a vivir y me gusta vivir todo lo que vivo y lo que me queda por vivir.
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